martes, 4 de marzo de 2014

Recuerdas Madre





Relato de origen Anónimo: “Recuerdas Madre”
Un hombre pasaba sus últimas horas en su celda de reclusión, llamo a su custodio solicitando le complaciera en un pequeño y último deseo, una hoja de papel  y un lápiz y 5 minutos de privacidad; el custodio accedió,  luego de unos minutos le agradece al custodio y pide por favor le entregue una carta a su madre al momento de su ejecución.

El contenido de la carta era el siguiente:
                Madre, creo que si hubiera más justicia en el mundo tanto tu como yo debíamos de ser ejecutados “Tu eres tan culpable como yo de mi miserable vida”.
                ¿Madre recuerdas, cuando pequeño lleve a casa aquella bicicleta que le quite a otro niño igual que yo? Ese día me ayudaste a esconderla en el depósito de la casa para que mi padre no la viera y preguntara su origen.
                Recuerdas madre, cuando lleve dinero a casa no me preguntaste ¿dónde lo había sacado?, se lo había quitado a la vecina de su cartera mientras conversabas con ella. Ese día en la tarde fuiste conmigo al centro comercial y lo gastamos juntos.
                Madre recuerdas, ese día que corriste a mi papa de la casa, cuando mi padre me llamaba la atención tratando de corregirme porque no quería adaptarme a las normas, había golpeado y acosado a hijo del vecino que estudiaba conmigo y cuando decidieron expulsarme del colegio porque le había quitado el examen final del grado al maestro.
                Madre, en ese momento yo era un niño, luego un adolescente y hoy ese hombre mal formado por ti.
                Madre, quiero sepas fui un niño inocente, y te amé mucho, que necesite corrección en su momento, pero entiendo somos seres humanos y te perdono.
                Sabes Madre muchas veces nos equivocamos, pero te pido de corazón y encarecidamente hagas llegar esta reflexión a todos los padres en el mundo y a las personas que se encargan del cuido o son los responsables en formar y educar únicos responsables de formar hombres y mujeres de bien o un vulgar delincuente.
              Gracias Madre por darme, la vida.  Pero Gracias también por ayudarme a “perderla”.
             
Firma Quien hasta hoy fui tu hijo “El Delincuente”
 
Este es un relato que llego a mis manos, adapte parcialmente y valore muchísimo su contenido, ya que constituye una triste realidad que hoy día vivimos, originada por la falta de tiempo de calidad que no dedicamos por circunstancias laborales, personales, económicas, sociales, en fin a los seres que amamos y queremos, nuestros hijos, ellos constituyen esa generación de relevo de la sociedad que deseamos.
Dios bendiga a todas las Madres y Padres que se sienten orgullosos y que han formado o hacen su esfuerzo hoy día por formar una nueva generación de hombres y mujeres útiles.
Luarlopez IVIIIMMXIV

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