La paz interna la consigues cuando la libertad de tus pensamientos se convierta en la acción de cada día, cuando tus sueños puedas observar al levantar la mirada definiendo muy claramente su forma y tiempo deseado, cuando compartes con las personas que deseas, un sentimiento que sea correspondido, o no, indistintamente su tipo; sea amor de pareja, amor de madre/padre o hija/hijo, cuando te apoyas en la Fé en tu dios según tu creencia teológica, cuando a nadie culpas o buscas hacerlo de tu propia vida, cuando pones en practica los conocimientos aprendidos.
La vida esta
llena de problemas, desde el mismo momento que nuestros padres disfrutaban de
un coito, participamos sin saberlo en una férrea competencia contra
millones de adversarios y en donde obtuvimos nuestra primera victoria, entrar
al ovulo y participar en el inicio de nuestra propia vida, desde ese mismo
momento somos “Ganadores”.
Iniciamos un largo camino y generamos una
larga lista de registros de victorias y derrotas, de cuales recibimos informacion, un universo
de vivencias que nos ayudan a entender que gracias a ellas, sobre todo a las derrotas
terminamos ganando mucho más que en las victorias, así como otros seres vivos
aprenden gracias al ensayo y error.
Si utilizamos nuestra energía y pensamiento
en aprender a fortalecer nuestras debilidades demostradas al perder, estaremos
incrementando nuestro conocimiento y terminaremos convencidos de la frase
“perdiendo también se gana”.
Es de acotar y/o
recordar que nuestro cerebro se encuentra separado en dos hemisferios a los
cuales se le señalan ciertas cualidades las cuales debemos procurar establecer
un equilibrio, a fin de obtener los mejores resultados en nuestro desarrollo
personal, nuestro lado izquierdo denota las capacidades de ser analítico,
lógico, detallista, objetivo, matemático entre otras y nuestro lado derecho las
capacidades en el arte, la sensibilidad, la astucia, la intuición, la
sagacidad, el que logremos alcanzar el aprendizaje del manejo de ambos
hemisferios al unísono, nos otorgaría esa capacidad de poder lograr
alternativas que por lo general no están a la vista de los ojos no educados.
El saber elegir
el modo de resolver una situación es lo que nos convertirá, al no tomar la
decisión adecuada en un elemento más de un problema que podría ir “in
crescendo” o nos haría superar el evento o circunstancia permitiéndonos la
libertad de elegir trascendiendo en tiempo y lugar a criterio.
Lo importante no
es lo que sucede, sino la forma en la que percibe y manejando sinérgicamente
aprendiendo a obtener los mayores y mejores resultados con menos recursos.
Busquemos ser cada vez más eficientes y más eficaces.
Luarlopez VIVIMMXIII


