Hay seres que llegan a la
vida con una finalidad de despertarte de un letargo, logrando cambiar tu vida
ampliamente, rompiendo todos los esquemas, tal como leemos en los pintorescos
relatos de un cuento infantil, en donde el beso de una bella dama logra que un
sapo se transforme en ese ser anhelado por años o en un apuesto príncipe y
comenzar a escribir incipientes líneas de una novel historia.
Los cambios en la vida son
realmente procesos constantes y continuos, algunas personas permiten que el temor
les invada dejando que las circunstancias o los sentimientos afectivos hacia personas
próximas o de su entorno los ahoguen al crear una zona de confort dejando todo
a una frase muy común: “El esperar a lo que Dios Decida”.
Desde los orígenes mismos de
nuestra especie, las primeras civilizaciones adoraban al Sol, la Luna, las
Estrellas, al Día, la Noche y a los fenómenos naturales, esa fuerza desconocida
se le considero como “El Poder de los Dioses”,
por lo cual el Miedo o el Temor a lo desconocido comenzó a tomar fuerza
sembrándose profundamente en las entrañas de nuestra cultura. Razón por la cual
algunos seres al tomar conciencia de lo que representa aprendieron el arte de gobernar,
manipular, tener el poder, y aquellos seres por no saber ver o por la misma
cultura de raza, a ser manipulados.
Hoy día, lógicamente
conocemos que lo que en un tiempo fueron considerado “Dioses”, no era realmente otra cosa que cambios naturales,
constantes y presentes desde antes del inicio mismo de nuestra vida o existencia
actual; La presencia de un Dios, de esa
Energía Invisible, Impalpable, Omnipresente, Todo Poderosa se canaliza en la
actualidad a través de Religiones o Creencias y da origen a lo que considero e
interpreto como a la aparición de una Gran Fuerza “La FE”.
En mi concepto esta Gran
Fuerza, es la unión o conjunción de Valores “El Amor” como sentimiento puro,
“La Confianza” en lo que crees, “La Fidelidad” hacia tu visión, ”La Humildad”
en tus acciones, “La Sinceridad” en el deseo e intención, es mi concepción de La
FE.
Como seres humanos, somos
parte de una sociedad, en algún momento de nuestra vida nos tocara el rol de
Hija(o), Hermana(o), Tía(o), Padres, Abuelos, Novia(o), Esposa(o), Amante,
Estudiante, Maestro, etc… por lo que también estaremos expuestos a repetir
conductas aprendidas en algunos de nuestros roles, lo que nos llevara a ser
asertivos o a errar en nuestras acciones, sentimentalmente amar y ser amados o
sentirnos heridos y mal valorados o abusados por nuestra pareja, ser
económicamente estables o dependientes, vivir con una sonrisa y paz infinita
desde el corazón en felicidad o ser un intento de actor o Actriz representando
un papel de hipocresía plena con nosotros mismos, viviendo la vida de otros, de
nuestro entorno, otorgando la felicidad a otros a costa de la nuestra…
Si deseas alcanzarles la
meta a otros te invito a que continúes con tu vida como la llevas actualmente
(si es tu caso) Vale la pena vivir de ese modo?
Si al leer estas líneas te sientes
identificada(o) te invito a meditar, a tomarte unos minutos y considerar es
momento de cambiar, es momento de autoanalizar la vida, nuestras acciones,
nuestras debilidades, fortalezas y valores sin culpar a nadie, ya que todo lo
que nos pasa como individuos es producto de nuestras acciones u omisiones,
muchas veces es más fácil culpar a otros que reconocer el peso de la nuestra,
como en el liceo al momento de una evaluación y reprobarla decir “Me Rasparon”
en lugar de decir “Me Raspé” producto de no haber estado lo suficientemente preparado
para rendir la evaluación.
Para Afrontar los cambios es
imprescindible conocer, reconocer nuestras debilidades y fortalezas, nuestros
aciertos y desaciertos, nuestras carencias o deficiencias para rectificar y así
tomar el poder ante su presencia constante y de todo nuestro accionar para
obtener el éxito deseado, tomando las riendas de nuestro destino, accionando
desde La FE, La Convicción, La Constancia, La Perseverancia. De aquí, del manejo idóneo de esta
conceptualización dependerá si nuestra existencia en este plano será como el
agua con la capacidad transformarse constantemente y de alcanzar lo
inimaginable y que surge de un manantial o como roca del lecho del riachuelo
que en cualquier momento es movida de un lado a otro con un destino incierto.
Todas nuestras acciones
deben ser originadas, desde el amor, con fe, con fe, con fe… CON FE!!!
No Soy Dios, Jamás
pretenderé serlo, soy un ser humano como tú, con mis debilidades, defectos,
fortalezas y virtudes, siempre he procurado y procuro dar lo mejor de mí, en
algún(os) momento(s) de la vida fui víctima en otros fui victimario, consciente
o inconscientemente hayan sido pido disculpas y por la enseñanza recibida doy
Gracias, Gracias, Gracias!!! ... Bendiciones!!!
Luarlopez
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