La vida es como esta imagen de jardín, cuando extendemos la
mirada disfrutamos un universo de
colores, formas, matices y tonalidades, pero al pasar la mirada hay un color
que sobresale y resalta entre otros, nos atrae, terminando por capturar
nuestra atención.
Los colores que percibimos son el reflejo de la luz sobre las
superficies, que absorben ciertas longitudes de onda y las ondas que refleja y
reciben nuestros ojos, es el color que nuestro cerebro nos indica, y le
asignamos o determinaremos el nombre del color según la escuela recibida.
Tomando en cuenta la escuela determina el nombre de los colores, el desarrollo de nuestras vidas y las
experiencias vividas, constituyen la escuela de nuestros criterios, de nuestras
reacciones, de nuestros miedos y de nuestros temores o aversiones.
Cada día al despertar, tome unos minutos de introspección y haga
conciencia del color con el cual comienza a ver a su alrededor ya que será el
indicio de tu actitud y estado de ánimo actual, aprovecha este momento para
cambiar el color del cristal de tus lentes y preparése al cambio que le permitirá
a abrir tu mente y tomar las mejores decisiones ante las circunstancias que ha
de vivir.
Valoremos a toda persona(s) con la(s) cual(es) establecemos cualquier relación
interpersonal utilizando el filtro de color adecuado en base al aprendizaje recibido en nuestra escuela, a la
personalidad que logramos desarrollar, a nuestro nivel de estima y auto estima,
la actitud que asumamos frente en la vida, a la calidad humana y al sentimiento
que nos origina (amor u odio).
Recordemos y tengamos en cuenta siempre, que los seres humanos perduraran
en el tiempo por las huellas que dejan en su legado a diferencia de los que
dejan cicatrices que induce se limitaran al olvido.
Luarlopez XXIVIVMMXXIV
